Última revisión tras operación de cervicales

Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos…

Los diciembres siempre fueron raros…

¡Qué ganas tenía de seguir contando mi historia…! Una historia que podría ser la mejor película del 2019, nótese la ironía…pronto descubriréis por qué.

En uno de mis útimos post os hablé de unas pruebas de control: electromiografias, potenciales evocados somatosensoriales y resonancia magnética con contraste https://elcaminoquesigo.com/potenciales-evocados-somatosensoriales-y-electromiografia/ Estas pruebas junto con sus resultados fueron los que llevé a mi última revisión con aquel neurocirujano que un día me salvó la vida, entonces fue cuando descubrí un poco más sobre mi curiosa historia…

Algo que no os conté en el post anterior de mi historia https://elcaminoquesigo.com/potenciales-evocados-somatosensoriales-y-electromiografia/ es que, a la hora de hacerme la resonancia de control tras la última operación pedí que mi resonancia fuese lo más tarde posible a la cita médica, cuanto más reciente sea esta prueba, mucho mejor.

En ese momento era diciembre de 2019 y ya habían pasado 9 meses de mi última operación. Yo, que no quería que nada se quedase en el tintero, escribí en un papel todos los síntomas que tenía y que me habían sucedido en esos 7 meses, además de como me sentía, ya os adelanto que no muy bien. Pues durante esos 7 meses había tenido recaídas muy duras en las que había tenido que acudir con urgencia al hospital de referencia, sin ninguna conclusión ni solución.

Síntomas tras una operación de cervicales

Los síntomas que señalo a continuación no tienen por qué aparecer a todo aquel que se opera de columna, pero sí pueden ocurrirle a alguien que haya tenido ciertas complicaciones o que se sienta mal y no sepa la causa de ellos. También algunos de estos síntomas pueden aparecer aunque no se hayan sufrido complicaciones e incluso sin haberse sometido a cirugía. La mayoría de mis síntomas eran causa de mi daño medular, algo que no supe hasta mucho después:

  • Incontienencia urinaria
  • Cefalea y mareos diarios
  • Picores en la piel
  • Descontrol de la temperatura
  • Hipertensión
  • Dolor en las caderas por el injerto óseo
  • Dolor en las rodillas, tobillos y muñecas
  • Dolor de mandíbula
  • Tensión en cuello y cabeza
  • Pérdida de equilibrio
  • A veces fiebre
  • Dolor de cuerpo general
  • Dolor neuropático
  • Movimientos descontrolados de piernas
  • latigazos y corrientes eléctricas por el cuerpo
  • Síndrome de L´Hermitte

Estos síntomas no eran los normales a los que yo estaba acostumbrada, de hecho hasta muchos meses después no supe que pertenecían al daño medular. Para mí, los síntomas normales y que reconocía eran:

  • Dolor de los nervios en brazos, manos, dedos
  • Pérdida de fuerza
  • Cansancio y limitación de movimientos
  • Adormecimiento y parestesias
  • etc.

Que también se sumaban a los anteriores.

Los resultados de las pruebas las recogí unas semanas antes, y tras lo vivido (véase posts anteriores desde el principio), no fiándome ya de ningún neurocirujano, decidí analizar la resonancia magnética por mi cuenta al ver alguna que otra cosa «rara». Para ello pedí ayuda de varios fisioterapeutas y personas que podían entender e interpretar esta prueba. La conclusión de ellos fue la misma que la mía: no se veía fusión ósea, algo que me preocupaba bastante. Sé que no siempre hay fusión de hueso en algunas partes del cuerpo cuando se produce una operación, pero algunas personas con mi misma operación (corpectomía cervical) me decía que a los pocos meses ya se había producido la fusión; por otro lado, en el hospital mientras estaba ingresada, varios doctores me dijeron también, que con seguridad en el séptimo mes ya estaría más que consolidado el hueso…tenía tantas preguntas respecto a los resultados de las pruebas y respeto a mi malestar, que solo me quedaba un camino: esperar a hablar con mi neurocirujano.

Resultados de pruebas tras una operación de hernia cervical

Después de dos operaciones de cervicales, la primera para solucionarme una hernia discal c5-c6 (artrodesis y por fallo de esta, operación de corpectomía y disectomía c5-c7), vi las pruebas y por primera vez en mucho tiempo, me vine abajo totalmente. ¿Por qué? No entendía la resonancia, no entendía los resultados, no entendía qué estaba pasando, ¿por qué nadie me explicaba las cosas de forma clara? ¿por qué tenía la sensación de que se me ocultaba información…?

Mi resonancia después de dos operaciones, decía:

  • Pinzamientos discales c5-c6 y c6-c7 con osteofitos en ambos niveles
  • impronta de material lateralizado hacia la izquierda c5-c6 de señal intermedia, por lo tanto, recidiva/persistencia de impronta discal.

La electromiografía decía lo mismo. Y con los potenciales evocados, se pudo ver que, a pesar de mi daño medular, la información al cerebro tras un estímulo, pasaba perfectamente. «Una buena noticia, al menos», me dijo la neuróloga que me examinó, porque de ser lo contrario, debía de operarme de nuevo, a lo que yo respondí: «no no, operarme ya no me opero más».

En otras palabras, volvía de nuevo a estar como al principio. La primera operación debió de ir bien, pero no lo fue, como consecuencia de la salida del injerto óseo de la columna, se rompieron vertebras y además me dañó la médula espinal. La segunda operación fue para resolver el problema de la primera operación, pero las secuelas eran imprevisibles e irreparables…Además, en el lugar de la hernia c5-c6 del principio se había quedado material, por lo tanto, tenía la misma hernia del principio, pero además con otro pinzamiento discal más, c6-c7 (que apareció nuevo).

¿Cómo podía tener pinzamientos discales si no tenía discos en c5-c6 ni c6-c7 (disectomía)? ¿cómo debía afrontar esta situación? En esos momentos lo único que piensas es, ¿ha sido necesario tanto sufrimiento? dos operaciones para nada, dos operaciones que me han dejado incapacitada de por vida, para volver a estar como antes. Piensas en el DOLOR, no quieres que vuelva el dolor por el que un día te operaste, te niegas rotundamente, pero en el fondo sabes que es algo que tu no puedes controlar ni decidir, creemos que decidimos sobre nuestra vida, pero no es del todo así….el factor destino y suerte están ahí…

Neurocirujano

Por fin llegó el día. El neurocirujano cogió el cd de la resonancia y lo introdujo en su ordenador, y sin apenas mirar nada, me dijo: todo está bien. Yo le insistí en que no entendía por qué había como un bulto negro que estaba presionando la médula y que el radiólgo catalogó como persistencia de la anterior hernia c5-c6, a esto él me contestó que no veía nada mientras pasaba muy rápidamente las imágenes del ordenador. En la imagen que os muestro podéis ver el bulto del que hablo entre la vértebra c5 y c6.

También le pregunté por qué la vértebra c5 se veía deteriorada, a lo cual no tuvo más remedio que decirme que tras su salida, el injerto óseo también afectó la parte inferior de esta vértebra. Le pregunté también si había fusionado el hueso, a lo que respondió que se suponía que sí (pero cómo no saberlo con seguridad, soy una chica joven de 27 años, podría hacer algún movimiento o actividad y sin saber si hay fusión o no, podría empeorar más aún). Sacó el disco rápidamente del ordenador antes de que siguiese preguntando, y entonces fue cuando me explicó que no fue fácil, que para extraer la vértebra c6, tuvo que dejar dos laterales de hueso como paredes en ambos lados de la vértebra, todo esto con mucho cuidado, porque si una de esas pareces se rompía, yo hubiese muerto en el acto, ya que hubiese tocado las venas que se sitúan detrás de las vértebras, esas venas que van directas al cerebro. Nunca me había contado esto así, aunque en el fondo sé que fue más grave aún de lo que contaba. A pesar de esto, sus palabras parecían más bien una excusa para evadir mis preguntas, porque yo quería saber cómo estaba ahora, en el presente, algo que seguía sin responder.

Opioides para el dolor

Le dije que no podía hacer vida normal, que me sentía muy mal, que no entendía nada y él me dijo que no se podía hacer nada con esas secuelas a raíz del problema de la primera operación. Me recetó Tramadol, Zaldiar, etc., es decir, opioides. Ya os adelanto que no tomé nada de ese veneno y no porque no estuviese mal, pero primero confié en quitar el dolor de otra forma o con otros medicamentos menos agresivos.

Hay tres clases de opioides para calmar el dolor: morfina y codeína; heroína y oxicodona; y petidina y metadona.

Me dio el alta, yo no daba crédito, me estaba dando el alta tras encontrar más secuelas que las esperadas y tras decirle que me encontraba mal…pues sí, me dio el alta y sin ninguna pruebas más, como el que dice ¡hasta luego, Lucas!

Atención al paciente

Para despedirme me dijo una frase que se me quedó grabada: «Dios no quiera que haya que operarte de nuevo… «¿por qué me diría aquello…? ¿mi vida estaba en peligro? ¿debía de estar preocupada? ¿tenía que estar tremendamente agradecida de estar viva? Sentí que me quería despedir rápido de su consulta y sentí, también, que me ocultaba información y evadía mis preguntas. Ya estaba cansada de que nadie me contara mi verdadera historia, la que nunca llegaré a saber por completo, algo que tengo claro, así que nada más salir de allí me dirigí a atención al paciente para poner una reclamación y poder ser vista por otro neurocirujano que me valorase mis pruebas y me dijese la verdad de una vez. Al mes vino a casa una carta certificada en la cual se me denegaba que tuviera una segunda valoración firmada por el jefe de neurocirugía. Lo suponía. Estaba claro.

Ahora debía de descubrir la verdad yo sola, empezando desde abajo, y eso fue lo que hice.

Anticonvulsivos como alternativa al dolor

El dolor y malestar perduró, mi médico de cabecera me derivó al neurólogo, el cual me empezó a tratar con GABAPENTINA. Legué a la consulta suplicándole que me quitara todo lo que sentía. Empecé con 300 mg. La Gabapentina es un medicamento que pertenece a la clase de los anticonvulsivos para tratar convulsiones epilécticas, dolor neuropático, síndrome de piernas inquietas, etc. Es necesario empezar a tomarlo 10 días solo por la noche, si el dolor va a más, deberemos seguir tomándolo por la mañana una vez pasados esos 10 días, y si el dolor continúa, tomarlo 3 veces al día. Nunca dejar de tomarlo de forma inmediata. Es un medicamento que provoca cierto malestar, mareos, somnolencia, y otros efectos secundarios, que son cuanto menos desapercibidos, pero una vez que el cuerpo se acostumbra los efectos desaparecen. Este medicamento me ayudó a encontrar algo de luz ante tanta desesperación.

Dolor crónico

Las personas con dolor crónico, no podemos hacer mucho más, ejercicios, medicación, psicólogos y mucha fuerza para salir adelante cada día sin ninguna fiabilidad. Lo primero que hacemos al abrir los ojos es movernos en la cama para saber como estamos y en esos instantes ya sabemos si va a ser un día medio bueno o malo.

Soportar y soportar un dolor y malestar continuo es muy difícil. Nadie está preparado para eso. Por muy fuerte que seas, hay momentos de desesperación en los que ya no puedes tirar más del carro. Tener dolor crónico te cambia la vida y la de las personas que están a tu alrededor. Te vuelves más sensible, por que tú ya estás luchando una batalla sin quererlo y no soportas dramas, es precisamente por eso por lo que te quieres y te valoras más.

Pero yo, después de estos bajones, me coloco una sonrisa y me levanto más fuerte que nunca. Por eso, después de esto hice un viaje maravilloso a Londres, me vestí de positivismo y disfruté de algo que creía que me merecía.

También creía que el 2020 me iba a traer cosas muy bonitas, creía…otra cosa es lo que sucedió…

COMPATIR
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AUTORA
Julia Jiménez
Julia Jiménez
Me llamo Julia, tengo 28 años y he sufrido de hernia discal cervical con opresión medular durante dos años hasta mi primera operación. La primera operación me ocasionó una mielopatía y rotura de varias vértebras, lo cual me llevó a una segunda operación. Actualmente estoy pendiente de otra tercera operación por pseudoartrosis y combatiendo los múltiples problemas que me ha ocasionado el daño medular. Me gustaría compartir mi experiencia y mi vida antes y después de mi diagnóstico y operaciones. Ha sido un gran cambio mental y físico, aún lo está siendo, pero con la sonrisa más fuerte que nunca. Voy a compartir con vosotros cada momento de mi enfermedad y mi día a día, porque confío en que todo saldrá bien y en que esto, algún día, tenga un final.
Julia Jiménez
Julia Jiménez
Me llamo Julia, tengo 28 años y he sufrido de hernia discal cervical con opresión medular durante dos años hasta mi primera operación. La primera operación me ocasionó una mielopatía y rotura de varias vértebras, lo cual me llevó a una segunda operación. Actualmente estoy pendiente de otra tercera operación por pseudoartrosis y combatiendo los múltiples problemas que me ha ocasionado el daño medular. Me gustaría compartir mi experiencia y mi vida antes y después de mi diagnóstico y operaciones. Ha sido un gran cambio mental y físico, aún lo está siendo, pero con la sonrisa más fuerte que nunca. Voy a compartir con vosotros cada momento de mi enfermedad y mi día a día, porque confío en que todo saldrá bien y en que esto, algún día, tenga un final.
COMENTARIOS

Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. Ana

    Hola Julia mi marido se acaba de operar de una etnia c5c6..ahora mismo está mareado y collarín tendrá q llevarlo durante un mes ..los mareos se le quitarán ?un saludo guapa

    1. Hola Ana, no todo el mundo tiene la misma recuperación. Yo en la primera operación tenía muchos mareos y angustia, era horrible. En la segunda operación no tuve mareos. Puedes esperarte un poco si solo son mareos, y si no mejora o la cosa va a peor, ve al hospital. Un saludo

  2. Laura Roca

    Así es julia, lo has descrito perfectamente..A veces es un largo recorrido y no siempre a la primera se acierta. Pero las ganas de vivir te hace buscar documentación nuevas opiniones y lo que esperas es que alguien en tu camino te diga te puedo ayudar, de la primera a la segunda cirujía tarde 7 años. A veces llegar a una clinica del dolor se da por hecho que ya has pasado por especialistas, y solo te van a tratar el dolor. Y ahí es cuando empieza un verdadero viacrucis, pero tu fuerza de voluntad te hace seguir y buscar, y preguntar, y cuando encuentras a alguien que se quiera ariesgar, no lo piensas mucho,porque lo que esta por venir puede ser mucho mejor. Luego tambien hice un viaje el mío fue a Capadoccia….Han pasado 17 años, y lo que pueda venir ……es un interrogante pero estos años he podido vivir. Y fue una buena decisión.Lo que si te puedo decir, es que cambias tu forma de ver las cosas, vives al día, y creo que aprendes a vivir mejor. Un beso guapa!! Sigue con tus escritos….

    1. Gracias por tus palabras siempre, Laura. Así es, al final sacas las mejores cosas de los peores momentos y las peores circunstancias.

  3. Jessica

    Hola! Me siento muy identificada con tu historia… hace un año de mi cirugia cervical en c4 c5 con mielopatia, m pusieron una protesis d titanio… no soy la misma,mi vida cambio totalmente.. tengo 32 años. Vivo con dolores, tomo pregabalina. Gracias por contar tu historia! Da animo saber q no estamos solos!

    1. Hola, Jessica, por supuesto que no estás sola. A mí la pregabalina no me hizo nada y he probado miles de medicamentos. Hasta ahora me sirvió visitar a un neurólogo por la mielopatía y el medicamento que me está funcionando muy bien es el Rivotril. Espero que te sirva de ayuda
      un abrazo 🙂

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