Rehabilitación para hernia discal cervical y mi evolución

HAZ MÁS A MENUDO ESO QUE HACE QUE EL TIEMPO VUELE

En este post explicaré cómo fue mi rehabilitación para hernia discal durante 4 meses y los cambios mentales y físicos que siguieron sucediendo en mi vida diaria y que me llevaron a tomar la decisión definitiva de operarme.

Rehabilitación para hernia discal: electroestimulador, termoterapia y ultrasonido

Al mes siguiente de la visita con el neurocirujano, comencé mi rehabilitación, no sin antes pasar consulta con el médico rehabilitador. En mi caso, le expliqué mi proceso y notificó los ejercicios que él creía que debían de practicarme los fisioterapeutas y el número de sesiones que fueron 25, también le pregunté algunas dudas como si podían hacerme algún tipo de masaje para calmarme el dolor, a lo que respondió esto: un masaje no va a ser mejor que un analgésico para calmarte el dolor.

Comencé mi rehabilitación para hernia discal cervical en julio de 2018 con una tremenda ilusión hasta finales de octubre, creyendo que ahí todo acabaría. Mi rehabilitación consistía en aplicarme 15 minutos de calor sobre la zona cervical, aplicándolo directamente sobre la piel a través de una lámpara de infrarrojos, lo que se llama termoterapia, para relajar la zona afectada; un electroestimulador, colocando los parches sobre trapecios y zona afectada para calmar el dolor a través de impulsos eléctricos a los músculos sobre otros 15 minutos; y por último, la aplicación de 15 minutos, también, de ultrasonido para reducir la inflamación y mejorar el dolor, a través de un micromasaje. Este masaje se hacía extendiéndome en una camilla boca abajo y su finalidad era relajar y aumentar la regeneración de los tejidos, además de como he dicho antes, reducir la inflamación y dolor.

 

Mi rehabilitación para mi hernia discal cervical no sirvió de mucho, por no decir de nada. Desde el primer día hasta el último tuve los mismos dolores o incluso más y por si podía ir a peor, el dolor de brazos se extendió a las piernas desde los muslos hasta los dedos de los pies. Aún así terminé mi rehabilitación pero con una contundente y deprimida solución: NECESITABA OPERARME

¿Quizá debía de haber acudido a algún fisioterapeuta distinto al ver que mi rehabilitación no estaba funcionando?, puede ser. Me asaltan tantas preguntas ahora mismo, que no sé realmente si hice algo mal o podía haber hecho más de lo que hice en ese momento. También creo que en parte hay un porcentaje de necesidad en el ser humano de culpar a alguien o algo cuando vemos que algo sale mal, siempre todos lo hacemos, y en mi caso sentía a veces la necesidad de culparme a mí misma, pero, ¿sabéis que?, que también creo que hay cosas que no se pueden cambiar en la vida por más que nos empeñemos y que están escritas para no ser borradas, como este blog que estoy escribiendo.

¿Cómo saber si debo operarme?

Durante todo este tiempo que os he estado contando mi historia, desde que me ofrecieron la oportunidad de operarme en junio de 2018 hasta que terminé la rehabilitación de hernia discal en noviembre del mismo año, la opción de la  cirugía me rondaba la cabeza cada día. Entonces fue cuando se me ocurrió una brillante idea, decidí anotar en un papel los días que me encontraba bien y los días que me encontraba mal para así hacer una propia valoración de mi caso, siempre fui fan de esa famosa tabla cada vez que estaba dudosa de algo en mi vida, por un lado anotaría los pros y por otro los contras, así sabría que hacer con la cabeza y no con el corazón.

Durante este tiempo, empeoré, empeoré bastante, hundiéndome casi en una depresión. De repente ya no eres la misma persona, la persona que se miraba al espejo y se conocía, ahora eres otra y había que acostumbrarse.  Aún así, es duro el no poder ver la televisión, porque no aguantas ninguna posición en ningún sitio; el no poder secarte el pelo ni arreglártelo, y sentirte impotente; el no poder coger una sartén para cocinar, y ver cómo se te cae todo al suelo; el no abrir una simple botella de agua, sintiéndome una inútil; a la hora de dormir solo girarte hacia la pared y esperar a que el dolor calmase entre lágrimas porque, aún así, las pastillas no hacían efecto ( las pastillas que tomaba y que me iban bastante bien se llaman Lyrica, me tomaba una a la hora de dormir); al despertar, deseas que vaya a ser un día bonito para poder salir de casa a disfrutar, pero no puedes mover ni un músculo de tu cuerpo y te impide levantarte de la cama; días en los que tenían que darme de comer del intenso dolor que sufría. Demasiado dolor para aguantarlo. Miras la famosa lista y te das cuenta que ha habido muchos más días malos que buenos, por lo que no podía seguir así. Mi mente ya estaba preparada. Tenía que operarme.

 

Cómo superar los cambios físicos y mentales

Por supuesto en mis planes no estaba la opción de venirme abajo, por lo que decidí cambiar mi mente. Un año sin poder apenas moverte, hace que tu cuerpo sea otro, engordé 5 kilos, pero eso no era lo que realmente me importaba. Lo importante era curar la mente y empecé a hacer cosas que de verdad me hiciesen feliz, como dar clases particulares a niños como venía haciendo años atrás, aunque al terminar me tirase al sofá sin poder moverme, pero ¿sabéis que? mi mente se relajó, ellos me curaron en cierta forma, el alma, por eso os animo a que no os vengáis abajo por muy negro que veáis vuestro mundo. Pensad en hacer cosas que os hagan realmente felices, pues la felicidad CURA. También decidí empezar a bailar de nuevo, aunque sabía que ya no podía hacerlo, que me costaba coordinar y que tenía que pararme mil veces a descansar, pero mi mente ya estaba preparada para ello, solamente el hecho de hacer cosas que me hicieran feliz bastaban para no hundirme. La frase ahora era: NO VOY A DESCANSAR HASTA VERME FELIZ, y así lo hice.

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AUTORA
Julia Jiménez
Julia Jiménez
Me llamo Julia, tengo 28 años y he sufrido de hernia discal cervical con opresión medular durante dos años hasta mi primera operación. La primera operación me ocasionó una mielopatía y rotura de varias vértebras, lo cual me llevó a una segunda operación. Actualmente estoy pendiente de otra tercera operación por pseudoartrosis y combatiendo los múltiples problemas que me ha ocasionado el daño medular. Me gustaría compartir mi experiencia y mi vida antes y después de mi diagnóstico y operaciones. Ha sido un gran cambio mental y físico, aún lo está siendo, pero con la sonrisa más fuerte que nunca. Voy a compartir con vosotros cada momento de mi enfermedad y mi día a día, porque confío en que todo saldrá bien y en que esto, algún día, tenga un final.
Julia Jiménez
Julia Jiménez
Me llamo Julia, tengo 28 años y he sufrido de hernia discal cervical con opresión medular durante dos años hasta mi primera operación. La primera operación me ocasionó una mielopatía y rotura de varias vértebras, lo cual me llevó a una segunda operación. Actualmente estoy pendiente de otra tercera operación por pseudoartrosis y combatiendo los múltiples problemas que me ha ocasionado el daño medular. Me gustaría compartir mi experiencia y mi vida antes y después de mi diagnóstico y operaciones. Ha sido un gran cambio mental y físico, aún lo está siendo, pero con la sonrisa más fuerte que nunca. Voy a compartir con vosotros cada momento de mi enfermedad y mi día a día, porque confío en que todo saldrá bien y en que esto, algún día, tenga un final.
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