Postoperatorio de corpectomía y disectomía cervical

TODO VA A ESTAR BIEN, TAL VEZ NO HOY, PERO SÍ CON EL TIEMPO…

En este post voy a explicar cómo desperté de mi segunda pesadilla y cómo el postoperatorio de corpectomía y disectomía cervical y la recuperación fueron cada vez mejor…

Postoperatorio de corpectomía y disectomía cervical

Desperté de aquel trauma casi peor de lo que imaginaba, creía que al haber pasado por la misma situación todo iría mejor, pero fue mucho peor, peor que mi primera operación, no es que la intervención fuese mal, pero… ¿cómo creía que iba a estar después de pasar por dos operaciones en menos de 11 días? fui un poco ilusa en ese sentido. Como iba diciendo, desperté y lo primero que escuché fueron gritos y a mucha gente. Al despertar de una anestesia general, te molesta todo, hasta tus pestañas. Lo primero que vi fue a dos de las personas más importantes de mi vida cogiéndome las manos, ya que no podían entrar más personas en la sala. Recuerdo como me decían una y otra vez: -¡Julia, escúchanos bien, nos ha dicho el doctor que no muevas la cabeza, por favor, Julia, no la muevas! Esas palabras entraron en mi cabeza y me provocaron un miedo horroroso, mi familia sólo quería lo mejor para mi y que todo saliera bien, pero escuchar esas palabras nada más despertar es muy duro porque quieres saber cómo ha ido todo, qué es lo que pasa, pero no puedes ni hablar para preguntar…

Desperté de aquella anestesia quejándome por todo, de hecho, me dolía todo, pero por lo que más me quejaba era por el brazo derecho y pierna izquierda, a día de hoy sigo sin saber por qué, según los doctores fue por la posición a la hora de operar. Llevaba agujas en las plantas de los pies, dos vías intravenosas en las dos piernas al lado de los tobillos, el brazo derecho también lleno de agujas y vías, en la muñeca derecha tenía cogida la arteria radial para controlarme el pulso, parches por todo el cuerpo, una sonda vesical (llamada Couveliere), un monitor de oxígeno introducido por la nariz, el drenaje de la herida (llamado Blake) y mi famoso collarín philadelphia que era el que traía de casa. Rodeada de cables y maquinaria, es todo lo que puedo recordar.

 

 

 

 

 

 

 

 

Unidad de Cuidados Intensivos

No pude despedirme. Noté cómo me llevaban a una sala apartada de todos, ya no escuchaba ruidos, pero seguía igual de nerviosa. Pedí, por favor, que me durmieran porque no quería ser consciente de todo aquello, pero eso era imposible. Estar sola en esos momentos es lo que más miedo te da, y yo sin saber por qué, pasé 20 horas sola….supongo que mi familia estaría al tanto, pero yo no, y ese fue mi mayor trauma. Esas 20 horas se hicieron interminables, deseas que el tiempo vaya más deprisa, te desesperas, no puedes mover ninguna parte de tu cuerpo, ni siquiera puedes hablar. En esas 20 horas no dormí ni un segundo a pesar de ponerme calmantes y medicación. Mi consejo es que os relajéis y penséis en algo bonito, y sobre todo, pensar en que nada es para SIEMPRE.

Controlaban mi pulso y mi estado a través de monitores desde otra habitación que no era la mía. Cuando alguien venía y se acercaba a mí, le cogía de la mano llorándole, buscando una palabras tranquilizadoras o un gesto bonito de cariño… estar en esa habitación uno de los peores momentos que pude pasar hasta el día de hoy. Este protocolo no es que se le deba hacer a todo el mundo, pero en mi caso pero fue por la cercanía de las dos operaciones, la cirugía tan invasiva que me realizaron y mi infección por dentro, las que determinaron que me encontrase así. Veía como distintas personas venían de vez en cuando para controlar mi sonda y mi drenaje y anotarlo en una libreta, yo les preguntaba cuándo me iría de allí, les preguntaba qué hora era, pero nadie me respondía, en ese momento te preguntas si todo es un sueño o si de verdad estas allí, porque no entiendes porque no te contestan, no entiendes nada, ahora sé que no escuchaban mi voz aunque yo gritase por dentro…

Pasé esas 20 horas en la Unidad de Cuidados Intensivos, por ello me decían una y otra vez: -aquí es donde mejor puedes estar, tenemos un equipo controlándote las 24 horas. Por lo tanto, estaos tranquilos a pesar de que yo no lo estuviese, vais a estar muy controlados y nada malo os ocurrirá. Por otro lado, todas esas horas las pasé con la misma postura, por lo que la espalada se me contracturó desde el cuello hasta el coccix y además con un miedo terrible por no mover el cabeza. También vomité la anestesia estando acostada sin que nadie supiera nada, en ese momento entras en pánico, pero es necesario deciros que nada malo ocurrirá, ni siquiera si vomitáis. Yo no tuve la oportunidad de saber nada de esto y hubo un momento en el que tuve que pedir socorro, como pude, creyendo que estaba en peligro. Para tranquilizarme me dieron una especie de sonajero, trataba de un bote con algo dentro, no sé el qué, para que pudiera llamarles, de vez en cuando lo movía como podía, pero nadie venía… Recuerdo cómo una vez le dije a una enfermera que me moviera por favor, que ya no podía más con el dolor, esta se negó por mi operación y yo amenacé con levantarme. Ya no podía más. Sé que estaba bien atendida pero la calidad humana en esos momentos hace mucho, y justo en esas salas es de lo que menos te encuentras….

A la mañana siguiente, entre 6 mujeres me desnudaron en la cama y con mucho cuidado me lavaron con esponjas y agua caliente, intentaban quitarme toda la sangre que había por mi cuerpo, de esa forma no podían subirme a planta. Lo que si recuerdo es que esas mujeres eran muy alegres y simpáticas, nada que ver con las enfermeras, y aquella alegría se me contagió de alguna manera e hizo que mi corazón sonriera tras tanto dolor. Me preguntaron mi nombre y mi edad pero, después de aquella noche, yo ya no podía hablar…

Llamaron a mi familiares para decirles que subiría a planta en unas horas, eran las 9 de la mañana. Por último, una enfermera me desconectó todos los cables, parches y monitores, aunque yo lo único que quería en ese momento era que me quitaran ese horroroso dolor de espalda…

Me subieron a planta y en seguida en le jefe de neurocirugía del hospital vino a verme, me colocó de lado en la cama con una almohada en mi espalda, dijo que tenía una contractura muy grande por la postura de la camilla, me dieron algo para el dolor y yo sólo podía decirle gracias entre murmullos… me evaluó, me levantó las piernas para ver si podía moverlas bien, los dedos de los pies, las manos, los brazos, todo estaba correcto. Me dijo, también, que podía ir cambiando de postura donde yo me encontrase mejor y que no me preocupase por el cuello, que estaba llena de tornillos y eso no se iba a mover de ahí, fueron sus palabras.

Al rato, entre dos enfermeras me quitaron la sonda urinaria y el drenaje, en este caso me dolió un poco ya que el drenaje estaba pillado con un punto en la herida y fue un poco difícil de quitar, pero yo después de aquella noche me sentía de hierro…

Mi mejoría tras el postoperatorio de corpectomía y disectomía cervical

Ese día, cuando por fin me subieron a planta, estuve sin hablar, todo lo veía negro, pero poco a poco fui a mejor sin esperarlo. Al día siguiente comencé hablar un poco y a sentirme mejor, a moverme, a comer y a levantarme un poquito, y así cada día un avance más, un poco mejor. Los médicos me visitaban cada día, yo aún tenía mucho miedo y les preguntaba todo lo que me ocurría y lo que podía o no podía hacer. En mi caso me dolían mucho los trapecios, la parte derecha del cuello justo al acostarme y al cambiar de posición, era como si algo me tirase, y por supuesto, al tragar, pero todo es normal después de esa cirugía. Además estuve con la mano derecha dormida y muy hinchada 4 días aproximadamente. También me dijeron en más de una ocasión que no me obsesionase con el collarín, que lo debía de llevar 24 horas puesto, pero si en casa estaba acostada viendo la tele, podía desaflojarlo un poco y descansar de el un rato (aunque esto nunca lo hice por miedo y precaución). Lo que peor llevé fue la tos y los estornudos, me causaban un dolor increíble en el cuello, por eso llevaba siempre a mano una botellita de agua con la que también dormía por si me daba la tos, además, tomaba muchos caramelos para suavizar la garganta.

 

 

 

 

 

 

La herida del cuello me la curaban cada dos días, se trataba de una cura seca, además tenía un hilo no reabsorbible (le pregunté a mi cirujano), puntos intradérmicos y puntos de aproximación. Me curaban por encima de las tiritas que llevaba y que podéis ver en la fotografía.

Mi médico encargado de la operación vino a verme tras 4 días de la cirugía, le dije que me encontraba mucho mejor que la primera operación, era la sensación de que esta vez me lo habían hecho bien. Él se rió y me contestó que esta operación había sido mucho más agresiva e invasiva. Me dijo también que dentro de unas horas me harían una resonancia y un TAC para ver cómo estaba todo. Esta vez no querían dejar cabos sueltos. Tras esas pruebas, el jefe de neurocirugía vino a verme, me hizo otro examen físico de piernas y brazos y me dio la mayor alegría que me podían dar en ese tiempo: las pruebas habían salido perfectas y podría irme a casa tras darme el parte del alta hospitalaria.

Alta hospitalaria

Tuve dos partes de alta hospitalaria:

  • Uno de enfermería, donde explicaba el cierre de mi herida, cómo debían curarme y la retirada de puntos tras 10 días o cuando el enfermero lo considerase oportuno, ya que al abrir dos veces, podría costar mucho más el cierre de la herida. También explicaba que necesitaba ayuda de un cuidador hasta mi recuperación, indicando que tenía un deterioro de la movilidad física, un deterioro neuromuscular y un deterioro sensorioperceptivo. Me explicaron cómo debía hacer mi día a día en cuanto a actividades de la vida cotidiana hasta nueva revisión.
  • El alta del neurocirujano explicaba cómo me encontraba antes de mi intervención (inflamación de discos y cuerpos vertebrales, desestructuración de C6 y hueso de cadera en descomposición en la garganta), qué tipo de cirugía se realizó (corpectomía c6 con disectomía c6-c7, cilindro de c5 a c7 de 20 mm y placa de 32 mm con tornillos de 12 mm. Cilindro relleno de hueso autólogo y conexus) y la medicación que debía tomar en casa (omperazol 1/24h; nolotil 1/8h; paracetamol 1/8h si persiste el dolor; y diazepam 5 mg 1/2 por la noche y mañana).

Antes de irme de aquel hospital, pedí copias de todas mis pruebas durante mi estancia allí, nunca está de más tenerlas. y el jefe de neurocirugía me dijo mientras me iba: -vete de aquí y que no te vea más. Como si yo tuviera ganas de verle a él…. 😉

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Julia Jiménez
Julia Jiménez

¡Hola! Me llamo Julia, tengo 27 años y he sufrido de hernia discal cervical durante dos años.
Me gustaría compartir mi experiencia y mi vida antes y después de mi diagnóstico y operaciones. Ha sido un gran cambio mental y físico, aún lo está siendo, pero con la sonrisa más fuerte que nunca. Voy a compartir con vosotros cada momento de mi enfermedad y mi día a día, porque confío en que todo saldrá bien.

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¡Hola! Me llamo Julia, tengo 27 años y he sufrido de hernia discal cervical durante dos años.
Me gustaría compartir mi experiencia y mi vida antes y después de mi diagnóstico y operaciones. Ha sido un gran cambio mental y físico, aún lo está siendo, pero con la sonrisa más fuerte que nunca. Voy a compartir con vosotros cada momento de mi enfermedad y mi día a día, porque confío en que todo saldrá bien.

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Dios Santo, Julia!!!
    Vaya camino recorrido!!
    No me imaginaba ni la mitad de todo lo que he leído hoy!!!
    Y mi madre preocupada y dando el follon por dos tornillos!!!
    Me gustaría que escuchara toda tu historia….voy a intentar leersela a ver si se da cuenta de que lo suyo no es para echarle tanto cuento!!
    Dios Santo que fuerte eres….cuantas cosas bonitas te mereces….todas las del mundo a partir de ahora!!! Muchos besos!!

    1. Que linda eres Flory. Me hubiese gustado vivir todos esos momentos con vosotras y que se hubiese hecho más ameno, al final os eché de menos. Tu madre también tendrá lo suyo, pero cada una vivimos las cosas de diferente forma…tu leele a ver si se pone contenta. Gracias por tus comentarios Flory una vez más!

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