La discapacidad no te limita

«Cuando tengas la oportunidad de cambiar algo, hazlo, porque nunca sabes cuando vas a poder dejar de hacerlo»

Julia Jiménez

En este post os contaré cómo se lleva el ser una persona oficialmente discapacitada físicamente, cómo afecta a tu físico, a tu día a día, a tu mente y sobre todo, cómo no avergonzarte de ello y seguir hacia delante.

Cualquiera diría que soy una persona discapacitada, hasta yo misma dudaría si me viera, pero lo cierto es que lo esencial es invisible a los ojos. Me costó mucho entender que «la discapacidad no te limita». De hecho, hasta hace un mes, no lo aceptaba, supongo que era porque no me veía capaz, cuando te ves capaz haces cosas maravillosas, pero pasar esa barrera es un camino difícil de recorrer. No basta sólo con decirlo….

Trastorno del estrés postraumático

Empecé a visitar al psicólogo mucho antes de que me concediesen el grado reconocido de discapacidad. Siempre he sido de las personas que han dicho que no hay mejor psicólogo que uno mismo, de hecho no le encontraba sentido a ir antes de que pasara todo esto, pero hasta las piedras más grandes se cansan de ser duras, y a veces, comienzan a desquebrajarse. Pues ahí estaba yo, queriéndole demostrar al mundo que no me pasaba nada, engañándome a mí misma y a mi familia, haciendo creer que era invencible, pero lo cierto es que arrastraba un trastorno del estrés postraumático (TEPT).

Síntomas del estrés postraumático

Los síntomas empezaron 3 meses después de la operación y han dado lugar a otros varios meses después. Este trastorno está desencadenado por una situación aterradora y provoca pesadillas, ansiedad, pensamientos incontrolados, pérdida de memoria, picores en el cuerpo, trastornos del sueño, sensación de vergüenza, etc.

Síntomas del estrés postraumático

No estáis solos y sobre todo, no permitáis que esto os gane la batalla, aunque parezca imposible. Buscad ayuda y no os avergoncéis de pedirla. Sólo lo superaréis cuando al contar vuestra experiencia ya no lloréis. Yo a día de hoy lo he conseguido, pero la ansiedad y las pesadillas siguen. Hoy he soñado que un cirujano «loco» me operaba en un cuarto muy sucio y me abría despierta, pero cada día es algo distinto y más de lo mismo…

Síntomas de la ansiedad

La ansiedad también tiene muchísimas formas de manifestarse y cuando se manifiesta en alguna de sus formas es porque ya vive contigo. Los síntomas dependerán de cada persona (caída del cabello, picores, sudoración, aumento del ritmo cardíaco, temblores, dolor en el pecho, pérdida de equilibrio, visión borrosa, entre otros)

Yo tenía que seguir con mi vida, esto no podía paralizarla, si ya otros acontecimientos no lo habían hecho, este menos aún. Recuerdo como cada fin de semana tenía que coger el coche y hacer un viaje de 4 horas para seguir con mi oposición. Al principio fue difícil porque yo acababa de coger el coche tras la operación y sólo por la ciudad. Tenía muchísimo miedo, miedo a cómo pudiese reaccionar mi cuerpo, recordad que seguía con mielopatía desde que salí del hospital, y eso conlleva muchísimos síntomas que no son leves en absoluto, pero una vez más seguí hacia delante y cada semana hice mi viaje durante 7 meses. En esos 7 meses hubo mañanas que no podía levantarme de la cama, hubo mañanas que la ansiedad no me dejaba coger el volante, hubo mañanas que se me dormían los pies, pero ahí seguía yo, con miedo, pero hacia delante.

Una mañana en mitad de la autovía noté cierto malestar mientras conducía, empecé a notar angustia, se me durmieron los brazos y piernas, sentía mucho calor, el corazón se disparaba a mil, y tenía la sensación de que no era yo la que conducía, no era yo la que pisaba el acelerador. Esa sensación nunca la había sentido, era como si mi cuerpo se desplegase de mí. Me aterroricé y tuve que parar. ¿Qué se supone que hay que hacer en ese momento? Pues seguir cogiendo el coche, porque si no lo cogemos estamos dándole de comer a ese bicho llamado ANSIEDAD, y cada pensamiento negativo hará que crezca aún más. Así que ahora ya sabéis lo que tenéis que hacer para mejorarla.

Cómo disminuir la ansiedad

Mi psicólogo me mandó a terapia de relajación que básicamente consistía en la respiración diafragmática que expliqué en el post Ejercicios en casa para salud de columna que como sabéis, también es buena para mejorar el dolor y muchos beneficios más.

También me recomendó una aplicación de móvil: LOJONG. Es una aplicación para hacer meditación guiada. Seguramente os parecerá un rollo al principio (igual que a mí), pero debéis descubrir los beneficios. Al ser una aplicación, es mucho más interactiva y os ayudará a que podáis hacer, al menos, una meditación al día y conseguir esa rutina diaria. Acostumbrar al cuerpo a hacer meditación es una de las cosas que debemos conseguir si queremos calmar la ansiedad, o por lo menos, cuando aparezca, que nos de lo más flojo posible. Además, hacer meditación no sólo es un beneficio para las personas con estos problemas. Todo el mundo tiene problemas y dedicarte a tí mismo unos 5 o 10 minutos al día es realmente beneficioso, ayuda en general a llevar una vida más saludable, así que ¡os animo a todos a probarla!

Certificado de discapacidad

A los 9 meses tuve mi primera y única visita al IMAS (Instituto de Acción Social) para determinar mi grado de discapacidad.

En relación a las pruebas, deciros que seguramente queráis aportarlas todas y que no se os quede nada en el tintero, como a todos nos ha pasado, pero seguramente no os cojan todas las pruebas, a no ser que sean pruebas esenciales y determinantes de especialistas que determinen vuestra situación definitiva, que de ser así, ellos ya las tendrán. En mi caso, no me cogieron ninguna de las copias que llevé, porque como ya os he dicho, las pruebas importantes ya las tenían. Ellos no van a darte más discapacidad o menos porque tengas dolor neuropático, o tengas millones de síntomas más. Sólo miran informes oficiales. Tampoco os fijéis en otras personas, pues a mí, con una corpectomía, disectomía, artrodesis, cadera y tres operaciones, me dieron el mismo porcentaje que a otra persona con una artrodesis y una operación (influye la situación, edad, entorno, comunidad, etc.)

En cuanto al trato, en mi caso, no puedo decir nada malo, pues empatizaron mucho conmigo desde el primer momento y tuve un trato muy agradable y amable. En el momento que conté mi historia se echaron las manos a la cabeza de forma literal.

A la semana me llegó una carta certificada con un 33% de discapacidad de forma definitiva con mi correspondiente tarjeta. En ese momento no sabes si alegrarte o entristecerte… y entonces es cuando empiezan a decirte todas las ventajas de las que puedes aprovecharte, aunque para tí, eso sea lo menos importante.

Como consejo, os recomiendo que no vayáis nerviosos y digáis toda la verdad, igualmente los que paséis por esta situación es porque realmente estáis mal y lo necesitáis, así que no os tiene que preocupar nada más, solamente expresar como os sentís y explicar por qué habéis ido, que es una de las cosas que ellos quieren saber.

La discapacidad no te limita

Eso es lo que dicen, pero lo cierto es que sí te limita. Resulta muy difícil ser una persona con una discapacidad física (como es mi caso) y que no se note, porque nadie lo ve y nadie te entiende, por eso se sientes incomprendida entre el resto de personas, menos con las personas que vives, ellas desgraciadamente sí saben lo que realmente es. A veces te dan ganas de ponerte un «cartelito» en la cabeza que diga «me duele» (y necesitas sentarte, pero nadie va a ofrecerte su asiento porque de aspecto te ves genial); que diga «no puedo hacerlo» (cuando estás en la cola del super y necesitas que te dejen más tiempo para colocar la compra en las bolsas o para poner la comida en la cinta) o «cuidado, soy frágil» (cuando estás rodeada de niños jugando o gente alrededor y no quieres que te empujen).

Hasta hace poco me daba miedo salir a la calle sola. He tardado un año en superar eso. Hace unos meses fueron los carnavales de mi pueblo y yo no sabía si salir, no sabía si salir, no por las ganas, pero realmente no quería condicionar a las personas que ese día me acompañaban, sabía que no podía estar en lugares con mucha gente alrededor, cualquier movimiento o golpe para mí era crucial en mi vida ¿de verdad era necesario arriesgarse? PUES SÍ, SÍ QUE LO ERA, porque se empieza diciendo a una cosa que NO y luego a otra cosa, y a otra, y a otra, y al final acabas en casa sin salir y hundida en una depresión. Así que ese día salí, cogida de la mano de una amiga sin soltarla ni un segundo y muerta de miedo, pero salí. «Porque se coge el miedo de la mano y a seguir viviendo, porque hay que vivir hasta el final».

Que tu vida de un giro de 360 grados es difícil, pero aceptarlo es aún más. La psicóloga me explicaba y se empeñaba en explicarme como debía afrontar mi vida ahora en adelante, se empeñaba en hacerme ver que lo que define a las personas no son los hobbies que practicamos o lo que hemos decidido en nuestra vida hacer desde pequeños, que porque ya no pudiese hacer todas las cosas que antes hacía y que me hacían feliz, no significaba que ya no pudiese ser feliz en mi vida. Yo entre lágrimas, me abrí en canal y le expliqué esto: «yo siempre había pensado en las personas que por desgracia se encuentran en una silla de rueda o tienen otro tipo de discapacidad, y siempre me había dicho a mi misma que si yo fuese algún día una de esas personas, haría todo lo posible por salir adelante, pero la historia cambia bastante, sobre todo cuando a la persona que le suceden esas cosas es ti» ,a lo que la psicóloga se quedó sin saber que contestar…supongo que la ayuda a veces llega hasta cierto límite…

Sé que a día de hoy debo estar contenta y agradecida por tener la tremenda suerte de estar viva y andar, pero resulta muy injusto que una persona de 27 años tenga que conformarse con ser capaz de levantarse por las mañanas y ser autosuficiente en las acciones del día a día ¿y donde quedaban mis sueños? ya no tenía oportunidad de realizarlos ¿dónde quedaba mi juventud? ¿mi tiempo?… de ahí viene mi cita del principio de este post…

Un día, vi un vídeo de baile y comencé a imitarlo, ni yo misma daba crédito, al principio estaba muy aturdida y mareada, incluso angustiosa, pero estaba consiguiendo algo que jamás pensaba, y esa adrenalina y momento de felicidad me hizo olvidar lo que tenía, tanto lo olvidé que los días posteriores me levantaba pensando en qué bailar y volver a hacerlo, mientras mi pareja me decía: ten cuidado, deja de hacerlo. Yo no le escuchaba y seguí y seguí. Dicen que la vida hay que llenarla de primeras veces y eso para mí era una sensación de primera vez…

Hasta que una noticia me paró en seco de nuevo.

Es algo que espero contar pronto…

COMPATIR
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on email
Email
AUTORA
Julia Jiménez
Julia Jiménez
Me llamo Julia, tengo 27 años y he sufrido de hernia discal cervical durante dos años. Me gustaría compartir mi experiencia y mi vida antes y después de mi diagnóstico y operaciones. Ha sido un gran cambio mental y físico, aún lo está siendo, pero con la sonrisa más fuerte que nunca. Voy a compartir con vosotros cada momento de mi enfermedad y mi día a día, porque confío en que todo saldrá bien.
Julia Jiménez
Julia Jiménez
Me llamo Julia, tengo 27 años y he sufrido de hernia discal cervical durante dos años. Me gustaría compartir mi experiencia y mi vida antes y después de mi diagnóstico y operaciones. Ha sido un gran cambio mental y físico, aún lo está siendo, pero con la sonrisa más fuerte que nunca. Voy a compartir con vosotros cada momento de mi enfermedad y mi día a día, porque confío en que todo saldrá bien.
COMENTARIOS

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Esperanza Cutillas

    Ay Julia, que difícil es la discapacidad invisible. La última la tuve en las últimas rebajas, utilicé mi tarjeta para justificar mi discapacidad, la cajera que me conocía se que mirándome y diciéndome: tú? no me lo creo!!!
    Ya te puedes imaginar como me sentí.

    1. Te entiendo Esperanza perfectamente, a mí también me ha pasado el que no se valore lo mal que estoy con el aspecto físico. Como si ya no tuviese suficiente en tener dolor 24 horas…¿Qué es lo siguiente? ¿estar en cama llorando todo el día? pues no. Prefiero ponerme «mona» y subirme yo misma el ánimo.

  2. Tomas

    Hola, sigues teniendo dolor??.
    Yo hace un mes me hicieron artrodesis de c4 a c8. aun me duele un poco..ya solo tomo la mitad de tramadol y sigo quitandome…pero ahora con el corona-virus esta todo parado. Estoy esperando a que me den la incapacidad o el alta. Lo veo difícil por que mi trabajo es de conductor .mecánico de trailer internacional. No se que pensar , el tiempo dirá.
    un saludo. Que vaya bien

    1. Hola, lo mío ha sido algo más complicado y diferente, así que para hablarte de dolor soy la menos indicada. Si solo tomas eso, está muy bien. Yo no soy partidaria del tramadol, pero si ha sido por receta médica, tómalo.
      Ahora mismo para una artrodesis es muy pronto preguntar por dolor, al menos espérate unos meses más porque seguro que tendrás muchos más síntomas, o puede que no tengas ninguno, pero te recomiendo que lo de la incapacidad lo mires cuando estés recuperado del todo, porque no sabes el tiempo de recuperación aún, lo mismo estás listo e 6 meses o en 7 u 8. No des nada por sabido aún ni en los próximos meses porque estas operaciones llevan su tiempo. Yo mejoré en el sexto mes y luego he tenido que recuperarme a base de ejercicios y moverme. Tendrás que consultar tu trabajo con tu médica rehabilitadora cuando te toque, pero ahora relájate y haz reposo. Cuando termine el confinamiento anda todo lo que puedas.
      Espero que tengas una buena recuperación.
      Un saludo

Deja una respuesta