La cirugía no te recupera, te recuperas tú.

HAY QUE SER COMO UN CACTUS DIJO LA ABUELA: «ADAPTARSE A CUALQUIER MOMENTO, TIEMPO O CIRCUNSTANCIA. SER FUERTE Y AÚN ASÍ, NUNCA OLVIDARSE DE FLORECER.»

Desde la salida del hospital estuve contando los días y las horas a cada momento hasta la cita con mi neurocirujano, para mí era una vez más un reto, comenzaba la cuenta atrás. Cuando quedaba un mes me notaba más tranquila, más serena, pero conforme se acercaban los días, más me desesperaba y me impacientaba. Pensaba, sobre todo, si todo estaría bien, pero si algo no fuese bien lo notaría, pensaba… Me pasaba las noches en vela, sólo buscaba y buscaba sobre mi caso, empecé a informarme de todo hasta volverme una «experta». Una cosa que me tranquilizó mucho e hizo que pudiese dormir tranquila fue el ponerme en contacto con distintos neurocirujanos, algunos no te contestarán, pero otro muchos sí que lo harán. Yo por suerte tuve la oportunidad de hablar con uno y me resolvió bastantes dudas en mis peores momentos. Con esto no aconsejo que busquéis en internet sobre vuestro caso, es totalmente libre informarse o no, ahora bien, si decides hacerlo, hazlo con propiedad y buscando sobre todo la veracidad, recuerda que no todo lo que está en internet es lo mismo que te ocurre a ti, cada cuerpo y persona es un mundo y hay que saber con qué quedarse y con qué no. INTERNET ES MERAMENTE INFORMATIVO PARA ESTOS CASOS.

El día 20 de mayo tendría mi cita y con ella tendría que llevar una radiografía cervical, yo decidí hacérmela lo más tarde posible para que fuese reciente, exactamente fue dos días antes. Las resonancias no aconsejan hacerlas hasta pasados 6 meses. Las resonancias y los materiales implantados son completamente compatibles con cualquier tipo de cirugía, pero una resonancia podría dificultar la fusión ósea de las vértebras que según cada paciente tardará más o menos.

Durante los meses previos a la cita tuve mucho tiempo para pensar, había dejado mi vida por completo y eso hizo que tuviese mucho tiempo libre, por lo que pensé en diversas cuestiones sobre mi operación, pero no tenía quién me las resolviese, por lo que me hice de una libretita para apuntar todas las preguntas que rondaban en mi cabeza, así el día de la cita poder consultárselas a mi neurocirujano. Por si os sirven, os dejo algunas: ¿cuándo podría retomar mi vida de nuevo? ¿cuándo podría conducir? ¿cuándo podría empezar rehabilitación? ¿qué postura me recomendaba para dormir? ¿qué actividades cotidianas tendría prohibidas? ¿cuándo podría empezar a hacer ejercicio físico y cuál? además de otras cuestiones relacionadas con la profesión y la vida de cada uno. Además, también tenía anotados todos los síntomas que sentía hasta ese momento: parestesia en piernas, brazos, cuello y mentón, calambres en el cuello, dolor en la espalda a la altura de la dorsal, pérdida de memoria tras tomar los diversos medicamentos como Diazepam y Fortecortín, dolor en las rodillas, dolor de nervios en brazos (igual que antes de las dos operaciones, algo que me tenía realmente asustada), entre otras.

Llegó el día. Mi neurocirujano por fin me dio una buena noticia, todo estaba correctamente colocado, sin ningún desplazamiento y habían pasado exactamente dos meses, 8 semanas,  8 semanas en las que había estado en total reposo sin hacer absolutamente nada, por lo que el hueso estaría unido o en fase de unión, pero totalmente hecho un bloque. Con una rotura de fémur el paciente pondría un pie en el suelo a las 6 semanas, por lo que para lo mío 8 eran más que suficientes. Me sugirió que me fuese quitando el collarín poco a poco durante 15  o 20 días hasta quitármelo del todo. Me mandó una resonancia para dentro de 7 meses y con ella, rehabilitación preferente; dos electromiografías en brazos y piernas para ver los flexos nerviosos, braquial o lumbosacro y el Síndrome del Túnel Carpiano bilateral (de acuerdo a las dolencias que yo presenté); y unos potenciales evocados somatosensiorales en el cuello para ver si existían daños en la médula espinal que producían adormecimiento en brazos y piernas. Las electromiografías las expliqué en el post 2, en resultados de resonancia y electromiografía: protrusión discal. En los flexos se encuentran entretejidas algunas raíces nerviosas como vemos en la siguiente fotografía.

Nada más salir de la consulta, recuerdo cómo fui a desayunar a la cafetería del hospital, y mi madre me dijo: -quítate el collarín. Una adrenalina subió por mi estómago, me lo quité, fue una sensación de pánico y alegría a la vez. Quise mover un poco el cuello hacia los lados y enseguida me dio vueltas todo, supe entonces el camino tan largo que quedaba por recorrer…

Esa misma tarde dormí un poco sin el collarín, tarde más de una hora en coger el sueño, pero lo conseguí. A partir de ahí tomé una decisión, no volver a usar más el collarín, sabía que tenía muy poca estabilidad, no tenia musculatura en mi cuello al estar 3 meses sin moverlo, pero mi lucha comenzaba ahora más que nunca. Por la noches veréis como el cuello logra más movilidad por el hecho de no estar totalmente conscientes y estar más relajados.

Las primeras semanas fueron muy dolorosas, no creía que iba a ser tan horroroso quitarse el collarín. Al quitármelo mi cuello volvió a su estabilidad normal, que ahora no era la normal de todo ser humano, ahora tenía dentro un cuerpo extraño que no era mío, tres niveles de la columna fijados, sin poder moverse, una vértebra menos y la columna tenía que trabajar de diferente forma, en definitiva tenía que acostumbrarse. Fueron dos semanas muy malas, dos semanas en las que no podía girar el cuello apenas, dos semanas de rigidez, mareos, angustia, pero ¿sabéis que?, a la tercera semana todo había desaparecido. Lo que hice fue estar sin collarín desde el primer día y para evitar cualquier daño, iba haciendo poquitas cosas cada vez más, como hacer la cama, recoger…todo eso aún sin mover mucho el cuello y flexionando sobre todo las piernas. Esa misma semana al quitarme el collarín fui  a un fisioterapeuta y osteopata para que me ayudara a recuperarme por mi cuenta. Exactamente estos fueron los pasos a seguir:

  • Tratamiento progresivo y suave con trabajo manual muscular de escalenos, esternocleidomastoideo, omohioideo, milohioideo, trapecios escalemos, angulares ecapulares, esplénios…suboccipital.
  • Movilización articular cintura, escapulario dorsal, cervical, glenohumeral.
  • Trabajo muscular isométrico que genere estabilidad.
  • Trabajo antiinflamatorio con Diatermia.
  • Ejercicios de neurodinamia para nervio radial, mediano y cubital de ambos miembros superiores.
  • Trabajo de neuromodulación ecoguiada, si fuese necesario de los nervios afectos
  • Trabajo con magnetoterapia para tratamiento óseo o neuralgia.

Las lesiones que presentaba no eran más que eso, lesiones. Estaba convencida de que mi segunda cirugía se había realizado con éxito y a pesar de hallar las secuelas que comenté en los post anteriores como radiculopatía, estenosis, mielopatía, eran síntomas reversibles, que aunque estuvieran ahí, podrían irse con mucho esfuerzo constancia. Los dolores y adormecimiento no eran neurológicos sino físicos y finalmente formaban parte del proceso.

Para hacer la compra me hice con un carrito para no coger nada de peso ni hacer esfuerzos.

A la hora de dormir lo hacía con una almohada baja, acorde a mi cuerpo que permitiera que la columna estuviese lo más alineada posible. También podéis usar un cogín en medio de las piernas para mantener la postura o debajo de ellas.

 

 

 

 

 

 

A la cuarta semana empecé a mover el cuello como lo hacía normalmente, sin ninguna limitación, pero sin brusquedad. Era consciente de que los músculos no podían quedarse ahí parados de por vida por mi miedo, eso me causaría más dolor, así que empezaron a trabajar, eso sí, cuidando mucho las posturas.

Y finalmente pude volver a casa y abandonar la de mis padres.

Comienza ahora una nueva etapa llena de trabajo e ilusión por una misma.

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Julia Jiménez
Julia Jiménez

¡Hola! Me llamo Julia, tengo 27 años y he sufrido de hernia discal cervical durante dos años.
Me gustaría compartir mi experiencia y mi vida antes y después de mi diagnóstico y operaciones. Ha sido un gran cambio mental y físico, aún lo está siendo, pero con la sonrisa más fuerte que nunca. Voy a compartir con vosotros cada momento de mi enfermedad y mi día a día, porque confío en que todo saldrá bien.

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¡Hola! Me llamo Julia, tengo 27 años y he sufrido de hernia discal cervical durante dos años.
Me gustaría compartir mi experiencia y mi vida antes y después de mi diagnóstico y operaciones. Ha sido un gran cambio mental y físico, aún lo está siendo, pero con la sonrisa más fuerte que nunca. Voy a compartir con vosotros cada momento de mi enfermedad y mi día a día, porque confío en que todo saldrá bien.

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Eres un ejemplo de resiliencia para quienes pasamos por esta situación, he leído mucha información pero tu blog ha sido de especial ayuda, sentir que alguien paso por lo mismo que tú o aún peor y ha salido adelante es muy alentador.

  2. Entoces los resultados comienzan a verse a partir de 3 o 4 meses ya q yo llevo apenas cumplidos 2 meses y siento todavia sintomas a los q tenia antes de la cirugía?????

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